¡Venezuela es chévere, pero para mi país, no te vengas!

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La triste historia que encontró la diáspora venezolana

En esta ocasión no publico un artículo como Fundación Identidad, sino como Antonieta Benítez, la migrante venezolana, la periodista y escritora que tiene, profundas inquietudes por el tema de la movilización, de los ciudadanos del mundo.

Las migraciones han existido desde el principio de los tiempos. Pueblos migrantes que buscaban mejoras en el clima, la tierra o; se escapaban de amenazas personificadas en seres peligrosos, gobernantes y/o enemigos. Lo que todas tenían y tienen en común, es la búsqueda de un bienestar para individuo o el grupo familiar.

Así, Norte América fue poblada, en su mayoría inicial, por migrantes ingleses, irlandeses, alemanes y franceses y; Centro y Sur América por españoles, portugueses, italianos, entre muchos otros.

Particularmente Venezuela, ha sido reconocida por su enorme receptividad de migrantes a lo largo del tiempo. Eventos políticos, bélicos y naturales fueron disparadores de esa movilización. Tras las dos guerras mundiales, la guerra española, la llegada del comunismo, la hambruna y el miedo, Venezuela le abrió sus puertas y brindó oportunidades a todos sin distingo de raza, educación ni religión.

Cuando nadie quería recibir a los hebreos, Venezuela lo hizo y lo hizo con generosidad y amor. A quienes huían de la Europa del Este, para abrirse vida fuera de la Unión Soviética. Alemanes, que escapaban de Hitler. A los latinoamericanos como colombianos, ecuatorianos, chilenos, argentinos, nicaragüenses, panameños y peruanos los unió a los suyos como sí de su propia familia y estirpe se tratara. Especial, es el tema de los españoles quienes llegaron en enormes oleadas, para desarrollarse en sus tierras y sembrar sus orígenes.

Lástima da, ver las reacciones de hoy, ante la diáspora venezolana que, por causa de un gobierno de terror, se ha visto en la necesidad de salir de su país, para hallar refugio y bienestar en otras latitudes. No han sido todos, pero sí los más representativos. Analicemos algunos de ellos:

Panamá, de donde recibimos un enorme número, cuando estaban bajo el dominio del General Noriega y pudieron re-hacer sus vidas con apoyo y aprecio. España, de quien se dice es nuestra Madre Patria, llegaron tantos en diversos momentos históricos, que me atrevo a emplazarlos a que hagamos un intercambio. Se quejan de los “venezolanos” que están llegando para “quitarles el trabajo” Propongo, que devuelvan a todos los “sudacas venezolanos” y al mismo tiempo, nosotros a los españoles en Venezuela y díganme después, quién se queda con más plazas de trabajo abiertas. Colombia, es un caso aparte. Durante toda la historia, hemos recibido a tantos, que ya parecíamos una sola nación. Ahora resulta que el Vicepresidente declara ante los medios, que los venezolanos no tendremos derecho a ningún apoyo en su territorio.

Mencionar a todos, sería un libro. Seleccioné a los tres países que más impacto, me han causado por sus vergonzosas e injustas decisiones para con nosotros. Dan vergüenza y en estas circunstancias les pediría a mis compatriotas, que salieran con la frente muy alta de esos territorios, para otros que sí, son agradecidos y merecen que contribuyamos con su futuro, para bien.

Sí la excusa es, que los venezolanos hemos exportado “mala fama” les recuerdo que fue allí donde se formaron muchos, de los que hoy nos critican y; también, fue desde ahí, que una importante cantidad de EXCELENTES profesionales, han apoyado a empresas importantes en el mundo.

No quiero cerrar estas breves líneas sin agradecer a países nobles como Perú, donde tanto sus gobernantes como ciudadanos, han decidido comprender y recibir a los venezolanos, con agradecimiento por el pasado y apoyo para el futuro. Esa postura merece ser copiada y enaltecida.

Hoy trabajo desde Argentina, por una mejor humanidad. He recibido un apoyo grandioso para cumplir con ese sueño por lo que espero, pueda lograrlo, desde aquí, para toda la América. Y ojalá; para el mundo.

Estoy orgullosa de haber nacido en Venezuela, de la formación que tuve en mi tierra y del amor que mi país le entregó, a todos los que llegaron a sus costas. Allá aquellos desagradecidos y egoístas…

Las fronteras, cada día se derriten más, los gobiernos cada día serán menos poderosos y los territorios, serán de aquellos que trabajan y los desarrollan, sin olvidar quiénes son. 

Artículo de OPINIÓN personal de Antonieta Benítez Briceño