La historia de las migraciones humanas a lo largo de 125.000 años, resumida en un sólo minuto

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Uno de los aspectos más fascinantes del ser humano es su capacidad para desplazarse, asentarse y adaptarse en casi cualquier lugar del planeta, al margen de sus condiciones climáticas. La historia de la humanidad es, en gran medida, la historia de millones de personas caminando a lo largo del mundo en busca de un lugar mejor en el que vivir. Y sólo durante el último puñado de años parecemos haberlo encontrado al fin.

Pero no todo el mundo, por supuesto, ni en los mismos lugares. Un vistazo a la herencia migratoria del ser humano a lo largo de la Tierra revela hasta qué punto los desplazamientos masivos de población conformaron el mundo tal y como lo conocemos hoy. Este video, realizado por Tobias Friedrich para la Universidad de Hawaii, muestra cómo el ser humano pasó de surgir en África a dominar los cinco continentes.

El vídeo es de lo más interesante por su capacidad para condensar en un puñado de segundos, apenas algo más de un minuto, los primeros 125.000 de años del ser humano sobre la faz de la Tierra. El trayecto es homérico: desde los primeros homínidos encontrados en el África sub-sahariana hasta la conquista de las Américas por el ser humano, en un tiempo en el que el estrecho de Bering aún no se encontraba sepultado bajo el Océano.

Los pasos son conocidos: el ser humano parte de África y domina primero el continente negro, para después dar el salto a Oriente Medio a través de la tenue conexión marítima y terrestre que une a ambas masas terrestres para recorrer la franja sur de Asia desde el actual Irán hasta el superpoblado sudeste asiático. Es allí a donde se dirige el vídeo tras cerrar el capítulo de Europa, y para entonces ya cuenta a los humanos por miles.

Precisamente Europa, más fría y en unas latitudes mucho más inhóspitas para el ser humano hace miles de años que a día de hoy, es un continente que sólo empieza a ser poblado de forma masiva posteriormente a la expansión del ser humano en otros puntos del continente. Sucede lo mismo con otros puntos de lo que hoy tendemos a aglutinar bajo Occidente: Australia es una isla hollada tarde, y nunca poblada en su totalidad, y América atraviesa un proceso de poblamiento de norte a sur desde Asia.

El resultado del proceso: todos los no-africanos podemos rastrear un antepasado común en nuestro particular árbol genealógico. La humanidad, tan lejos, tan cerca.