Uruguay, Brasil y Argentina son los países que no han firmado el convenio Andrés Bello que ayudaría a los migrantes venezolanos.

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La residencia permanente es el indicador más preciso para calcular la cantidad de personas que llegan a Uruguay con la idea de vivir aquí. Aunque los líderes en solicitudes son los argentinos, la población venezolana está en aumento y bate récord cada año.

Según comunicó a 180 la dirección de Prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRREE), mientras en 2014 tramitaron su residencia permanente solo 78 venezolanos, al año siguiente lo hicieron 1.100. En 2016 fueron 1.340 y en lo que va de 2017 suman 1.617 nuevas residencias concedidas. Desde 2015 se registra un crecimiento anual que ronda el 20%.

El perfil de los venezolanos que eligen a Uruguay para vivir es de un nivel educativo medio-alto. Algunos son profesionales y dentro de esa categoría podemos destacar a los del rubro informático”, detalló la información del MRREE.

A su vez, destaca que “obtienen trabajo muy rápidamente” y que a la hora de realizar el trámite de residencia “un número importante de venezolanos manifiestan estar ‘próximos a trabajar’ o ‘ya trabajando’”.

Para que eso sea posible, los trabajadores se inscriben en el Banco de Previsión Social (BPS) con sus pasaportes. Una vez que tramitan la cédula de identidad uruguaya cambian la inscripción y el formulario cambia de “documento extranjero” a “documento nacional”. A partir de ese momento, acceden a todos los beneficios sociales que brinda el Estado uruguayo.

Contrario a la rapidez con la que consiguen trabajo, la reválida de sus títulos no es tan veloz. “Respecto a las dudas que manifiestan los migrantes, el principal tema es el reconocimiento de sus títulos profesionales”, comunicó la Cancillería a 180.

Uruguay no ha suscrito el Convenio Andrés Bello que trabaja con siete países del Sudamérica y apunta, entre otras cosas, a facilitar el “reconocimiento de estudios, títulos y grados”. Argentina y Brasil tampoco lo firmaron.

“El proceso de reválida generalmente es lento desde que se introducen todos los requisitos y no te garantiza la obtención de un trabajo en esa área ni que el mercado te aceptará más rápido. Esto es excluyente para la medicina donde sí hemos notado un buen campo de inserción”, dijo a 180 Ángel Arellano, periodista venezolano en Uruguay, que trabaja con la comunidad.

“Lo más difícil está en el área de la educación. Hay muchos profesores universitarios, maestros de primaria y de secundaria que no están incorporados al sistema, porque a pesar de revalidar encuentran pocas plazas de empleo o las instituciones no dan una verdadera chance de que entre un extranjero”, agregó.

Los papeles

La residencia se obtiene dentro de un plazo máximo de 30 días hábiles desde que se entrega la documentación. Casi todos los que la solicitan reciben una respuesta positiva: desde 2014 se denegaron solamente 24 de las 20.000 aprobadas a ciudadanos del Mercosur aproximadamente. Antes de la respuesta, los postulantes reciben una constancia para obtener un documento de identidad uruguayo en la Dirección Nacional de Identificación Civil.

Además, el MRREE tiene un sistema de agenda especial para aquellos trámites de urgencia o emergencia, como es el caso de menores no documentados. También, en acuerdo con el MIDES, se asisten personas que presentan determinada vulnerabilidad, como también existe un grupo de funcionarios que se trasladan hasta centros hospitalarios o residenciales de adultos mayores para realizar el trámite y que todos puedan obtener un documento uruguayo.

El Ministerio de Relaciones Exteriores tiene disponible en la web dos guías muy útiles para extranjeros y uruguayos que desean retornar: “Vivir en Uruguay” y “Volver a Uruguay“.