El Asado Mendocino

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Inmigrante en Mendoza

Por: Antonieta Benítez

Llegamos en horas de la mañana y Juan Manuel, un querido amigo de mi hijo y alguien especial para nosotros, nos recogió en el terminal y no trajo al que será nuestro apartamento, al menos por los próximos 45 días. Es lo que llaman un “temporario” porque se arrienda para el enorme turismo que llega pero, por estar en temporada baja, nos lo alquilaron a un buen precio. Así que parece, será nuestra vivienda hasta diciembre.

En ese mes, deberemos tener resuelto a dónde mudarnos para quedarnos, de manera un poco más definitiva, en alguna otra parte.

El apartamento es modesto pero muy blanco. Tiene dos camas individuales, disfrazadas de sofás (con cojines) y un comedor con seis puestos. Además, una cocina bastante completa y una habitación aparte con un espacio al que me gusta llamar “vestier” y el baño.

Está muy bien ubicado. En el centro de la ciudad, donde toda la economía se mueve. No necesitaremos auto para nada. Ni siquiera, para ir a trabajar. Lo que esperamos, se presente, más temprano que tarde.

Al llegar, deshice nuestras 4 maletas, fuimos al mercado y moví el mobiliario para colocarlos a mi gusto, para comenzar a sentirme en “casa”. Me acosté a la una de la mañana más que agotada, pero contenta de que me levantaría con todo listo y ¡Así fue!

Eso sí, me desperté a las 10 ¿qué tal? Carlos, mi esposo y compañero, quien se había acostado más temprano, con un ligero pero fastidioso resfriado o ¿alergia?, se despertó un poco antes y no podía creer lo listo que había quedado todo.

Sus comentarios, me recuerdan a mi papá, cuando me decía, que tengo un motor y no hay forma de apagarlo. Así que, me dejó dormir y cuando me levanté, me aterré porque Juan Manuel ya venía a buscarnos para llevarnos a un ASADO de bienvenida y ni hablar de estar lista.

Un “asado” en Mendoza, es algo ligeramente parecido a una “parrilla” en Venezuela, pero con una enorme diferencia pues es un arte difícil de igualar. Es tan profesional que asusta el solo intentar hacerlo. Para colmo, no puedo probarlo porque soy alérgica a la carne, pero igual deliré con los vegetales.

Se hace con leña. Ni hablar de carbón. Se coloca poca “braza” en el lugar de la cocción. Se alimenta de a poco, tomándola del lado en el que se prepara. Sin embargo, en el fuego intenso se colocaron algunos de los vegetales para “ahumarlos”

Fue un deleite ver a Juan manejar los utensilios y convertir aquellos productos en manjares. Alcauciles, berenjenas, pimientos con huevo, cebollas y; por supuesto, diversos cortes de carne, chorizos, chinchulines, morcillas… Ah e infaltable, el rico malbec con un sol primaveral…¡Mejor imposible!

Fue un lunes feriado. Acá se hace como los bancos en Venezuela. Sí hay un día festivo en la semana – como el caso del 12 de octubre – lo pasan al lunes o al viernes, dependiendo del día en que cae. Así se acaba el asunto ese de ¡andar haciendo puentes!

Se nos dio una hermosa e inolvidable bienvenida a Mendoza. Mañana, ya comenzamos el asunto del papeleo, para estar legales.