Venezolanos siguen saliendo de su país, sin dinero y a pesar de la xenofobia

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Las razones son muchas: inseguridad, crisis económica, escasez de comida y tranquilidad social. En una palabra, la DICTADURA.

Según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), 27.000 venezolanos solicitaron asilo en 2016 a nivel global, una cifra que de enero a junio de este año ya ha ascendido a 52.000. Asimismo, más de dos millones de venezolanos han dejado su país desde la irrupción del chavismo hace 18 años.

El perfil del migrante venezolano ya no es de clase media, ahora se ha el dado paso a flujos constituidos por diferentes niveles socio-económicos y que; se posicionan con mayor grado de vulnerabilidad. Son individuos que pueden ser rechazados por la etnicidad o el género”, describió Alicia Moncada, responsable del trabajo en derechos económicos, sociales, culturales y ambientales para Amnistía Internacional Venezuela, la llamada “diáspora venezolana”.

Quienes se atreven a dar este paso, se encuentran con un camino lleno de espinas. No solo es dejar el entorno, los familiares, amigos. También es luchar contra obstáculos que a cualquiera, lo pone a pensar dos veces antes de irse del país. La xenofobia, trámites legales, mafias y el costo de los pasajes son solo algunas de las trabas.

Xenofobia
La campaña de desprestigio contra los venezolanos se ha acentuado en los últimos dos años. Ciudadanos de algunos países como Panamá, Chile, Perú, y Colombia, entre otros, han manifestado su total rechazo. Marchas, ataques, insultos y programas burlistas son públicos y notorios.

Justamente hace un año en Panamá se realizó una marcha “anti venezolanos”. De hecho, este es uno de los países donde más se ve acentuada la xenofobia contra los ciudadanos de la nación petrolera. El motivo: los altos índices de delitos que dicen, éstos han generado en su país.

Recientemente, una joven venezolana fue herida gravemente en un acto de xenofobia por otra mujer de origen peruano en un auto-lavado ubicado en la ciudad de Lima. El hecho ocurrió en el local: Autoboutique Jhonsy Kar, ubicado en la capital peruana. La venezolana quedó con cicatrices en su rostro.

“Aquí por lo menos se siente mucha tensión. A veces uno trata muchísimo esconder el acento, porque se ha vuelto fuerte. Yo tengo ya tres años trabajando y no se me ha hecho nada fácil. Tengo conocidos que no han conseguido en qué trabajar, simplemente por ser venezolanos”, dijo a esta redacción Surelys, de Maracay estado Aragua que se fue a vivir a Panamá con su esposo.

En otro caso evidente, un grupo de venezolano denunció que fueron deportados “en un acto de xenofobia” al pisar el suelo de la  República Dominicana. Al arribar, personal del aeropuerto les pidieron los 30 dólares requeridos para el impuesto de entrada y; de inmediato les ordenaron abordar el vuelo de retorno hacia Caracas. “Llegamos a República Dominicana y nos dijeron que no estábamos admitidos y nos hicieron pagar el impuesto, a pesar de no haber entrado, formalmente, al país (…) Nos dijeron que nos regresáramos al avión, preguntamos por qué y dijeron que no cumplíamos con los requisitos”, dijo la venezolana afectada. A pesar de que el episodio fue desmentido por migración dominicana, existe el registro del video, de los denunciantes.

Además, una fuente consultada que reside desde hace dos años en Punta Cana, aseguró que la situación para los venezolanos “está ruda”. “Regresan a los venezolanos, La gente llora y grita, pero a los policías solo le interesan los dólares.

Ahora con visa Panamá: Ahora los venezolanos que viajen a ese país necesitarán una visa estampada para poder ingresar a su territorio. La medida se comenzó a aplicar a partir del 1° de octubre. “La situación de Venezuela ha provocado la migración de miles de personas que buscan un mejor futuro para ellos y sus familias. La ruptura del Orden Democrático en Venezuela pone en riesgo nuestra seguridad, economía y fuentes de empleo de los panameños”, aseguró el presidente Juan Carlos Varela sobre la decisión.

Varela aseguró que las medidas se mantendrán hasta que Venezuela “recupere el orden democrático y se respeten los derechos humanos en el país”. La pregunta es, sí ese es el trato que deben recibir quienes requieren salir de ese país, precisamente, por estar viviendo en una dictadura.

Honduras: A partir del 19 de noviembre el país centroamericano exige una “visa consultiva” a venezolanos que decidan visitar su país. La medida parte de un “principio de reciprocidad”, ya que el gobierno venezolano también exige a hondureños un permiso de ingreso a Venezuela.

El documento se solicitará ante la Secretaría General del Instituto Nacional de Migración de Honduras. Entre los recaudos está un “acta de responsabilidad”, una copia fotostática autenticada del documento de identidad o carné de residencia en Honduras; y otra apostillada del pasaporte de la persona para quien se solicita la visa de ingreso, un certificado médico autenticado, emitido en el país de origen, y otro de antecedentes policiales y penales.

Estados Unidos: La meta de muchos. No solo de venezolanos, sin embargo para éstos, ahora viajar es imposible. Desde agosto, la potencia americana limitó el otorgamiento de visas a ciudadanos venezolanos. A pesar de estas restricciones, en el portal no fue bloqueada la opción para esta petición. Pero vale recordar que las citas para los nuevos solicitantes de visas de negocios o turismo se encuentran suspendidas desde el 18 de mayo de 2016.

Los pasajes, otro dolor de cabeza
Una nota de El Nacional publicada hace días reseñó que, debido a la situación económica de Venezuela ha afectado los costos de los boletos aéreos para los diferentes destinos internacionales desde Maiquetía. Las personas que deseen viajar a la Argentina, por ejemplo, deberán pagar USD 1.825.

El boleto para Lima se ubicó en USD 1.529; Guayaquil, USD 1.426; Miami, USD 1.683; y Bogotá cotizó en USD 1.243. Un pasaje aéreo equivale a más de 213 sueldos mínimos, es decir, 17 años de trabajo.

La “matraca”
La mayoría de los venezolanos que emigran son jóvenes. Muchos recién graduados, esperando título. Sin embargo, el apostillar un documento se ha convertido en un tropiezo que puede durar meses.

Algunos optan por emigrar de una vez y que sus familiares agilicen el proceso, otros lo hacen a través de agentes que, en muchos casos, terminan siendo estafadores.

En las redes sociales abundan los avisos “sacamos tu apostillado“. El pago se hace en dólares para quienes ya están afuera. Depende del documento, varía entre los 50 y 100 dólares.

“La cita me salió tres veces y la muchacha me decía que, primero le depositara 100 dólares o no terminaría con el papeleo. Que necesitaba ese dinero para moverse dentro del registro”, contó una fuente residenciada en Dominicana.

La agente jamás volvió a aparecer. Una de las excusas que le dijo fue que los registros habían sido tomados por efectivos del Sebín y que la “situación estaba fea”. La venezolana no supo más nada de la persona que se encargaría de tramitarle su carta de antecedentes penales apostillada.

En un segundo intento sí tuvo suerte. Nuevamente se arriesgó. Consiguió un escritorio jurídico en el centro de Caracas que le tramitó el documento por 50 dólares y se lo envió. Ahora, estar terminando de preparar la carpeta con todos los recaudos que solicitan en República Dominicana, para obtener un permiso de trabajo y luego optar por la residencia.

Como este caso, hay millones. Venezolanos desplazados en el mundo en busca de una oportunidad para obtener la calidad de vida que su país natal ya no les puede ofrecer.

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